La eliminación de la selección de futbol en Río 2016 no hizo sino atraer las miradas faltantes a observar lo dramático que está siendo el resquebrajamiento de las esperanzas mexicanas en la máxima justa deportiva en uno de los peores para el olimpismo mexicano.

Sin duda perder la posibilidad de refrendar el oro de Londres 2012 frustra y nos obliga a  hacer algunas reflexiones (ver Refelxiones de la eliminación del futbol en Río 2016), sin embargo la caída del futbol fue lo menos grave de un día negro para México en tierras cariocas.

ALFREDO CASTILLO SE ESFUERZA POR CADA DÍA COMPOTARSE  PEOR QUE EL ANTERIOR

Haber perdido el podio en clavados sincronizados en el trampolín de 3 metros de la forma en que se hizo nos dolió a todos. Sin embargo debemos aceptar, sin caer en patrioterismos que, de no haber iniciado la prueba con clavados tan flojos, la pareja mexicana hubiera podido superar incluso esas incidencias finales. Es una reflexión básica producto de un breve análisis objetivo que cualquiera podría hacer. El director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) prefirió declarar como un fanático más.

En el fondo la intención de meter en cintura a las federaciones deportivas es loable pero a Alfredo Castillo le ha sobrado egocentrismo y le ha faltado estrategia. El titular de la CONADE puede que esté bien curtido y relacionado dentro de la política nacional. Su cercanía con el presidente de la república es evidente y él se esfuerza por acentuarla más cada que puede, pero la política deportiva se juega en una cancha distinta. Si el ambiente político nacional es un río revuelto de intereses, el deporte federado a nivel internacional es un océano lleno de tiburones viejos expertos en política. No se puede pescar con las mismas redes.

Es increíble la irresponsabilidad mostrada al emitir declaraciones acusando, sin ningún tipo de prueba, a la Federación Internacional de Natación (FINA) de castigar en el jueceo a los clavadistas mexicanos como represalia por la negativa de CONADE de pagar la multa correspondiente a la cancelación de la organización del mundial de natación en Guadalajara 2017. No es posible que, como el más visceral de los aficionados de sofá, hable con la boca más conectada al estómago que al cerebro, sin calcular siquiera que aún los clavadistas mexicanos participarán en cuatro pruebas más dentro de la disciplina. Esas teorías de conspiración son válidas para una tertulia con amigos y cervezas de por medio, no para la máxima autoridad del deporte de un país.

Lo peor es que, de ser ciertas las sospechas de Castillo, la incompetencia sería de él. Al no ser capaz de negociar con la FINA y negarse a asumir la responsabilidad por errores de sus predecesores. Por más que quiera el ex comisionado para la seguridad de Michoacán, en la CONADE no todo puede ser borrón y cuenta nueva ni puede deslindarse de las responsabilidades que adquirió la institución antes de que entrara al despacho.

No puedo dejar de pensar que Alfredo Castillo carece de uno de los elementos fundamentales para trabajar en esto: genuina pasión y comprensión de la naturaleza del deporte. Castillo es un funcionario público, frío, calculador y sumamente protagonista. Es una terrible falta de respeto hacia el deporte y la esencia de los Juegos Olímpicos que el director del deporte de un país se pasee cual turista en las instalaciones olímpicas de la mano de su pareja. No sé si la señorita esté en Río con cargo al erario, espero que no, pero el simple hecho que se vista igual que una atleta que ha dedicado su vida al deporte me parece una total insensibilidad por parte del funcionario quien muestra un comportamiento de adolescente. El mismo funcionario que se atrevió a calificar a la Carta Olímpica como un invento. Castillo no dimensiona ni comprende en lo más mínimo la esencia del deporte ni del movimiento Olímpico

Aún faltan muchas competencias con esperanza de podio para México e incluso es posible que al final el medallero no termine de forma tan desastrosa como estamos pensando, pero aún entonces habrá que recordar estas actitudes y pedirle cuentas de sus acciones al titular de la CONADE.

EL RIDÍCULO MEXICANO MÁS GRANDE EN RÍO 2016

No fue la eliminación del deporte más popular del país ni las neuronas inconexas del titular de la CONADE al declarar el episodio más bochornoso de la delegación mexicana durante este negro 10 de Agosto. Éste se dio en el box.

No hay justificación que valga para que un boxeador nacional no haya subido al encordado a causa de una gastroenteritis. Ojo, no estoy responsabilizado únicamente al atleta ni estoy subestimando el padecimiento, lo que no puedo creer es que en toda la delegación mexicana nadie se haya dado cuenta que el púgil mexicano no se encontraba bien.

Si estuviéramos hablando de una apendicitis o algún otro padecimiento repentino asintomático sería comprensible pero ¿Gastroenteritis? ¿Deshidratación? . Esto lo único que muestra es que no hay ni el más mínimo seguimiento al atleta previo a la competencia, algo increíble si tomamos en cuenta que la Federación Mexicana de Boxeo es una de las asociaciones más experimentadas del deporte nacional incluido Francisco Bonilla, quien estuvo en la esquina de Cristian Bejarano, último púgil medallista por México allá en el lejano Sidney 2000 .

Podrán argumentar que el atleta no avisó, algo que el mismo púgil acepto y sí, es un groso error, pero me resulta inconcebible que nadie en la delegación se haya percatado que algo no estaba bien con Curiel máxime cuando llevaban casi una semana en Río. ¿Que comió? ¿No tenía un semblante raro? ¿No se le notaba un bajo rendimiento en sus entrenamientos previos?. Con todo respeto pero este caso me parece totalmente increíble y vergonzoso.

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