Aida Román dio unas declaraciones espantosas para ESPN luego de que el equipo femenil mexicano de Tiro con Arco cayera eliminado ante su similar de China Taipei. Eliminación de la cual Román tuvo gran parte de la responsabilidad deportiva al errar tiros que parecían seguros. Sin embargo, detrás de las palabras de la medallista de plata en Londres 2012,  hay muchas cosas que quizá no supo expresar y que tienen que ver con los daños estructurales que sufre el deporte mexicano.

Trataré de explicar esto de manera sintética ya que el tema es muy complejo.

En 2013 la Ley General de Cultura Física y Deporte desconoció a la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME) hasta ese entonces parte del Sistema Nacional de Deporte regulador de los estatutos de cada federación deportiva en el país y que, entre otras cosas, era la responsable de administrar el dinero público proveniente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE)

Dentro de la modificación a dicha ley se observaban la creación de otros (¡más!) organismos dentro de la estructura deportiva mexicana. Organismos que tenían un claro enfoque en la vigilancia del uso que ejercían las federaciones del dinero público y aumentar el poder directo de la CONADE en las decisiones deportivas con el objetivo de acabar con los vicios del deporte mexicano. Opacidad en la destinación de los recursos, eternización de presidentes al frente de algunas federaciones, violaciones a estatutos federativos y derechos deportivos de los atletas, nepotismo e influyentismo. ¡Vaya! todo un caldo de corrupción era lo que se vivía en varias de las federaciones.

En este contexto llega a la dirigencia de la CONADE Alfredo Castillo proveniente de la lucha contra el crimen organizado en Michoacán . El entonces nuevo titular del organismo deportivo alguna vez se refirió así mismo, palabras más, palabras menos, como un policía para hacer cumplir la Ley Federal de Cultura Física y Deporte. Una de sus primeras acciones a emprender fue la fiscalización de los recursos públicos a más de 30 federaciones deportivas nacionales.

Como era de esperarse las irregularidades surgieron a raudales: Millones de pesos sin comprobar por parte de las federaciones hicieron que CONADE les cerrara la llave de los recursos, algunos etiquetados, ya sin ‘mamá’ CODEME para defenderlos.

Para darle contexto a las declaraciones de Aida Roman tomemos el ejemplo de la Federación Mexicana de Tiro con Arco (FEMATA) la cual en 2014 no pudo realizar la comprobación de entre 5 y 6 millones de pesos que debieron haber sido destinados para la preparación de los atletas en eventos de la especialidad.  Hecho que provocó que fuera una de las primeras federaciones afectadas por las reformas.

Los mismos arqueros mexicanos se acercaron a la CONADE a denunciar las irregularidades de la federación ante lo cual Castillo urgió en la necesidad de tener contacto directo con los atletas y no a través de la federación con el objetivo de estar al pendiente de su desarrollo.

Desafortunadamente el caso no es exclusivo de la FEMETA. Otras federaciones también salieron mal paradas luego de la fiscalización, provocando que CONADE suspendiera la entrega de recursos hasta la regularización de cada caso. Tal es el caso de federaciones como las de atletismo, basquetbol, lucha, boxeo, beisbol entre otras.

El tema se complica más cuando, como parte de su cruzada, Alfredo Castillo solicita a las Federaciones Internacionales que desconozcan sus representaciones en México debido a los malos manejos. Y digo que se complica más porque fue en este punto en donde a las federaciones se les colmó la paciencia y decidieron tomar acciones también a nivel internacional respaldándose en los estatutos deportivos internacionales que no favorecen el actuar de la CONADE

Las federaciones internacionales acudieron al Comité Olímpico Internacional (COI) acusando al estado mexicano de intromisión en las decisiones deportivas a nivel federativo, algo que la Carta Olímpica prohíbe terminantemente y que provocó que Castillo se refiriera de manera peyorativa al máximo documento que rige el movimiento Olímpico.

“es (La Carta Olímpica) el mejor invento que se ha creado para evitar la supervisión de cómo se gastan los dineros públicos”

-Afredo Castillo-

Dicha denuncia ante el COI, que además fue respaldada por Carlos Padilla y el Comité Olímpico Mexicano , agravó la problemática y cerca estuvo a finales de 2015 de costarle la participación olímpica a México, cuando en diciembre de 2015 tuvo que revisarse en Suiza la posibilidad de que la nación azteca  fuera suspendida de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Tema que terminó en solo  un extrañamiento y que provocó que Castillo disminuyera notablemente la ‘cruzada’ en contra de las federaciones en los meses previos a la máxima justa deportiva

Sin embargo en este tiempo sí hubo suspensiones. La Federación Internacional de Basquetbol (FIBA) prohibió a México participar en cualquier evento internacional hasta antes del repechaje olímpico debido a la intromisión de la CONADE en sus asuntos federativos, mientras que también sirvió de respaldo para que la Federación Internacional de Natación (FINA) ejecutara acciones debido a la negativa de CONADE de pagar la indemnización por haber cancelado la organización del campeonato mundial de natación de 2017 en Guadalajara. Suspensión que obligó a los atletas mexicano a competir sin portar los colores nacionales y que nos entregó la imagen de Rommel Pacheco cantando a capella el Himno Nacional luego de ganar oro en la Copa Mundial de Calvados.

El lado obscuro de la CONADE

Aunque en esencia la intención de CONADE  y su titular Alfredo Castillo de ejercer mano dura sobre las federaciones deportivas irregulares es loable, la realidad es que se han cometido muchos atropellos en el proceso.

El mismo organismo federal ha recibido observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación por casi 1,400 millones de pesos durante el ejercicio, 2014 según detalla el sitio animalpolitico.com . Ante estas observaciones Alfredo Castillo se ha limitado a decir que las irregularidades corresponden a la gestión de su predecesor, Jesús Mena, quien repartió de manera discrecional y sin control dichos recursos.

Pero Castillo no puede evadir todas las pedradas. Su decisión de dejar sin recursos a las federaciones no afectó en primer lugar a dichas A.C. sino a los atletas mismos , quienes denunciaron ante la opinión pública que la CONADE dañaba al deporte mexicano, pues si bien las federaciones debían rendir cuentas, su obligación estatutaria los compromete con sus federaciones internacionales y no con el organismo federal.

Lo más grave del asunto es que varios deportistas con reconocidas trayectorias denunciaron amenazas y guerra sucia para quien se atreviera a opinar en contra de Alfredo Castillo. Atletas y ex atletas como Juan Luis Barrios, Zudikey Rodríguez, Patrick Loliger y Ana Gabriela Guevara levantaron la voz en contra del trato que se les daba a algunos deportistas como criminales, incluida la misma Aida Roman

‘Castillo sabrá de política, de cómo meter a la cárcel a delincuentes y desafortunadamente estamos recibiendo un trato como si fuéramos delincuentes, yo me siento así’

-Aida Roman (2014)-

Los más afectados.

Independientemente de quien tenga la razón en todo este conflicto político que pocos visos da de tener una pronta solución, otra vez el más afectado es el deporte mexicano y sus atletas.

Siguen siendo comunes las denuncias de deportistas mexicanos de todos sus niveles por falta de apoyo en lo más elemental para desarrollar su actividad. Continúan las escenas dantescas de atletas juveniles durmiendo en lobbys de hotel o de representantes nacionales sin uniforme compitiendo a nivel internacional . Varios de los atletas de alto rendimiento, incluyendo muchos de los que hoy están en Río,  continúan teniendo que aportar de sus bolsas para acudir a eventos en busca de fogueo o estar mejor clasificados ,  y ni hablemos de la disparidad entre los organismos rectores del deporte en cada entidad o el poco compromiso del deporte mexicano en la lucha en contra del sedentarismo y obesidad , aspectos que ni tomados en cuenta están por las autoridades deportivas nacionales.

Es muy fácil enojarnos con Aida Román por lo altivas (y fuerda de lugar) de sus declaraciones, pero más allá de juzgar las formas equívocas de las palabras de Román escuchemos los gritos que nos informan del fondo de la problemática del deporte nacional.

Fue Aida Román, pero pudo haber sido Rommel Pacheco, Paola Espinosa o María del Rosario Espinoza. Hay algo de cierto en sus palabras, la gloria olímpica mexicana sigue siendo casi exclusiva de esfuerzos individuales.

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