Casi el 20% de las medallas de México en la historia de los Juegos Olímpicos provienen del boxeo. En 9 ediciones de la máxima justa deportiva algún púgil azteca ha subido al podio, incluyendo dos ocasiones en las que desde lo más alto del mismo, los puños verde,blanco y rojo han obligado a entonar las notas del himno nacional. Sin embargo, han pasado ya 16 años desde la última vez que el encordado le regaló a México la posibilidad de presumirse dentro de los tres mejores.

El mundo ingresaba al tercer milenio y un joven de 19 años oriundo de Chihuahua, impulsado por su abuelo, hacía el largo viaje de México a Australia en total anonimato. Cristian había comenzado en el pugilismo a los trece años como heredero de las glorias de Sacramento Bejarano, laureado peleador local, quien provocó que la infancia de su nieto transcurriera entre gimnasios marcando de alguna forma su destino. En septiembre del año 2000 Sidney recibía al egresado del Gimnasio Zapata de Chihuahua en el marco de la máxima competencia deportiva. Su nombre: Cristian Bejarano Benitez

La primera víctima de los puños de Bejarano fue el competidor de Botswana, Gilbert Khunwane, a quien el chihuahense superó sin mayor problema pero inmediatamente después la llave lo pondría frente a frente con uno de los favoritos para ganar medalla; el rumano Gheorghe Lungu.

Si le ganas a Lungu ya estás del otro lado- le dijo Francisco Bonilla, entrenador de la selección nacional de boxeo. El rumano se puso arriba por marcador de 4-7 , pero Bejarano sacó fuerzas de flaqueza y se clasificó a cuartos de final con marcador de 14 -11. La ronda de los mejores 8 ya eran batallas directas por medalla y en la suya, Cristian derrotó en otra cerrada pelea a Amazbek Raimkulov de Kyrgyzstán por 14 – 12.

En un país poco acostumbrado a ganar medallas olímpicas, el tener una de bronce a Cristian le sigue dejando un sabor agridulce. – Yo iba por el oro, no fue fácil caer en la semifinal, fue un golpe muy duro- dijo alguna vez el púgil azteca quien acepta haber sido inferior al ucraniano Andriy Kotelnyx, aunque los expertos en su momento argumentan que el marcador 14 – 22.

Después de dos ciclos olímpicos de medallistas en solitario, Bejarano fue parte de una generación olímpica memorable la cual logró seis medallas en Sidney y el reconocimiento de una nación la cual nuevamente se sentía orgulloso de sus deportistas.

Un año después Bejarano entraría al profesionalismo, carrera corta y agridulce en donde el chihuahuense acepta nunca haber estado enfocado. Con 15 peleas profesionales y récord invicto habiendo peleado en escenarios como el MGM Grand o el Mandalay Bay de Las Vegas Cristian decide retirarse. –Sonará como pretexto pero a la muerte de mi abuelo no volví a encontrar la motivación para seguir en el boxeo

Sin disfrutar su paso por el profesionalismo el cual calificó como gris, en alguna entrevista para grupo OEM  declaró :

El profesionalismo ha acabado con el boxeo olímpico, se ha roto el espíritu olímpico, todos quieren ser profesionales, se ha demeritado el esfuerzo de los púgiles amateurs; eso en mi opinión es el principal motivo por el cual han pasado tantos años sin una medalla para México en este deporte

Aún así confía en que en los actuales Juegos Olímpicos se pueda romper la mala racha del boxeo olímpico mexicano, sobretodo con Joselito Velazquez a quien calificó como un boxeador muy listo quien tiene todo lo que se necesita para obtener un resultado.

Actualmente México acude a Río 2016 con seis peleadores en igual número de categorías con los cuales espera acabar con la sequía de 16 años de los puños aztecas sin subir al podio.

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