Previo al inicio de los Juegos de la XXXI olimpiada no está de más recordar que una medalla no debe ser el único parámetro para juzgar, ni para bien ni para mal, el trabajo de la estructura deportiva de un país. Así mismo es importante vigilar que nadie se congratule por logros ajenos, pues es bien sabido que las mieles de la victoria atraen oportunistas que solo buscan beneficios personales a costa del trabajo de otros.

El Sistema Nacional del Deporte Mexicano vive la peor crisis estructural desde su existencia sin embargo coincide en tiempo con una generación de atletas sumamente talentosa y persistente que, con resultados en los escenarios más importantes, complica el juicio e inhibe la autocrítica de las autoridades deportivas nacionales.

Lo cierto es que al interior de los organismos responsables del deporte mexicano hay caos, confusión, falta de planeación y (lo más preocupante) hasta desconocimiento de aspectos elementales en materia deportiva.

Luego del knock out a la CODEME a raíz de las reformas a la Ley General de Cultura Física y Deporte, la CONADE se sintió todopoderosa. Con un titular que llegó pensando más en ser un policía para las federaciones deportivas que un gestor del deporte nacional, el divorcio con el resto de los organismos deportivos ha sido evidente; y más, cuando por protagonismo mediático ha sido el mismo Alfredo Castillo el que se ha encargado de crearse una imagen de ‘Pancho Pistolas’ alardeando de ‘firmeza’ y mostrando como principal argumento lo ‘cuate’ que es del presidente Enrique Peña Nieto. La verdad es que le gusta dirigir a la máxima dependencia deportiva del país desde Twitter.

En la otra esquina encontramos al Comité  Olímpico Mexicano el cual, luego de la caída de CODEME, se quedó como contrapeso no gubernamental de la CONADE, posición desde la cual ha tratado de hacer frente a decisiones autoritarias que han rayado en la ilegalidad de acuerdo a los estatutos del deporte internacional. Al COM no le ha temblado la mano en ello, llegando incluso a instancias internacionales que en su momento pusieron en entredicho la participación de la delegación mexicana en el movimiento olímpico al acusar la intervención del estado mexicano a través de la CONADE en materia que compete exclusivamente a las federaciones deportivas como expresamente lo marca el máximo documento del deporte Olímpico, la Carta Olímpica.

Pero el COM no es el bueno de la película pues su titular Carlos Padilla se ha desayunado vivo a Castillo en materia de política deportiva internacional y ha logrado a través una mayor experiencia en el medio, parecer una blanca paloma cuando en ocasiones ha sido cómplice de que algunas federaciones deportivas continúen sin entregar cuentas a nadie. En cierta medida el COM ha tomado el lugar de CODEME.

En este contexto, con la diplomacia como bandera, CONADE y COM se tomaron la foto al despedir a los 126 atletas de la delegación mexicana con la esperanza que en ellos haya resultados que tapen el sol con un dedo y no los obliguen a exponer ante la opinión publica el desastre en el que viven metidos

Recientemente Sports Illustrated  publicó un pronóstico pesimista para la delegación mexicana que competirá en Río, en él vaticinaba que  solo lograría dos metales en la justa; plata en taekwondo con María del Rosario Espinoza y bronce con la selección mexicana de futbol dirigida por Raúl Gutiérrez, entregando así la peor cosecha de medallas desde Atlanta 1996, pero también puede suceder totalmente lo opuesto.

México tiene fuertes posibilidades de medalla en 3 deportes principalmente: clavados, taekwondo y tiro con arco. Tan solo en la fosa la delegación azteca competirá por 7 preseas por 4 en el tatami  y 3 en las dianas. Además tanto en clavados como en tiro con arco se tiene la ilusión de que en alguna prueba México tenga a más de un atleta en el podium. Posibilidad que aunque luce complicada no se puede descartar por la calidad y registros previos de los competidores en las disciplinas mencionadas.

Además de clavados, tiro con arco y taekwondo la delegación mexicana podría tener alguna posibilidad con Crisanto Grajales en triatlón, Daniela Campuzano en BMX o las marchistas mexicanas de 20 km, estas últimas beneficiadas por la descalificación del equipo ruso de atletismo. Tampoco se puede descartar el albur que siempre representa el boxeo olímpico al cual asistirán 5 púgiles aztecas ni alguna sorpresa proveniente de la halterofilia  Además claro de la ilusión de refrendar el oro Olímpico en el deporte que tantas pasiones despierta en México; el futbol.

Quiero mencionar que no es un falso optimismo ni hablo ‘al tanteo’ al considerar que las oportunidades del equipo mexicano en las disciplinas mencionadas son reales, son producto de un análisis de los resultados recientes de los atletas mencionados contrastados con los de sus principales competidores y los registros que se necesitaron para ser medallista en Londres 2012. Así pues, en las disciplinas citadas anteriormente, los atletas mexicanos tienen nivel para llegar por lo menos una final Olímpica.

Y  es justo en la incertidumbre entre dos extremos y ante lo complicado que ha sido para las autoridades deportivas realizar un pronóstico que cabe la siguiente pregunta.

¿Qué sería mejor o peor para el deporte mexicano; un escenario con pocas medallas que tenga una repercusión mediática que acelere las reformas necesarias en materia deportiva o una actuación histórica de nuestros atletas que tape las carencias de un sistema colapsado?

Usted juzgue. .

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