Octavio Paz lo había advertido en 1950, la confusión de la identidad del mexicano podría haberse debido a la transición entre la independencia y la revolución de nuestro país. 63 años más tarde parece más vigente que nunca el Laberinto de la Soledad que en la popularidad del deporte se evidencia día tras día.

¿Qué tiene que ver la Revolución Mexicana con el Premio Nacional del Deporte y la Selección Mexicana de Futbol? Quizá nada, probablemente todo.

La Revolución Mexicana es en si misma un elemento de la historia de nuestro país cuya trascendencia es innegable pero cuyo valor aún sigue siendo cuestionado incluso por cúpulas catedráticas quienes debaten si este acontecimiento fue benéfico o perjudicial en la historia nacional. Lo que no podemos negar es que es un momento culminante en la construcción de una identidad que se expresa en cada una de nuestras actividades, el deporte incluido.

Más allá de la valoración subjetiva que un servidor pueda hacer a través de los libros historias de tal acontecimiento, me quedo con el ya clásico análisis de John Womack y sus tres mitos post-revolucionarios que trataré de adaptar al presente deportivo de nuestro país.

Que el Pueblo Mexicano hizo la Revolución: Ya sea por herencia histórica o por la influencia del libro de la SEP la verdadera “mexicaneidad” radica en el concepto del “pueblo” el cual durante generaciones ha resistido el embate de forasteros que buscan aprovecharse de, como diría el Chapulín Colorado, su nobleza. Al Final de cuentas la consigna, “El Pueblo Unido Jamás será vencido” como perversión de Los Miserables de Victor Hugo resuena todos los días en el corazón de las plazas públicas de más de una entidad como reclamo a una aristocracia siempre ajena al pueblo y aprovechándose de él. En ese sentido no nos extrañe que en el tema selección mexicana que los perversos sean “Los Europeos” aquellos quienes dejaron de ser “el pueblo” y hoy son los causantes de todas las desgracias nacionales en cuanto a futbol se refieren.

En este mismo sentido el “pueblo” reclama a gritos, con antorchas verbales un reconocimiento para quienes sí provienen de sus raíces los “pobresitos” basquetbolistas Triquis quienes desinteresadamente juegan descalzos y han puesto nuestro indigenismo en alto en tierras sudamericanas. Pocos saben el nivel del título que ganaron pero ¡Juegan descalzos! (porque así han estado acostumbrados no porque no tengan tenis) y es donde la demagogia logra inspirar a los curules ignorantes del deporte de alguna vez invitar a la CONADE para que ganen el Premio Nacional del Deporte pasando por alto otras destacados trayectorias de atletas cuyo esfuerzo tiene menos mérito porque ¡No son triquis, tienen tenis y tienen mayores.

La Revolución en si misma es un proceso largo y prolongado. Hay quienes sostienen que la revolución mexicano no ha tenido ni tendrá fin. ¿Cuál es el fin de una Revolución? Generalmente una utopía. ¿Qué queremos para la selección mexicana? A veces pienso que solo una catarsis que nos permita vernos reflejados en un jueguito inofensivo y repetir nuestra historia de manera cíclica. La opinión pública -representando al ‘pueblo’- exige una excelencia que no conoce y ante la más mínima falla se vuelve sedienta de cabezas. Pide trabajar de manera profesional y tomando modelos de vanguardia de otras partes del mundo pero sin renunciar al caudillismo de Madero, Huerta, Zapata y Villa. Total la culpa de que este país siempre este jodido es del presidente.

La Revolución ha sido mucho inteligente que los revolucionarios. Hablando de caudillismos; contradictorias nuestras conductas al convertir a los héroes de ayer en los villanos de hoy. La esperanza por el cambio en el futbol se forjó en 2005 cuando desde Perú los jóvenes, sin sueldo “pobresitos” Giovanni dos Santos y Carlos Vela nos regalaron un campeonato mundial juvenil, hoy, son ellos los culpables, los forasteros los traidores. ¡Chicharito! Héroe nacional por abrirse paso como paisano entre los goleadores extranjeros de nuestra liga y además del “Equipo del Pueblo” ¡Era el hijo pródigo!, pero hoy en Alemania y exitoso ya no es como nosotros. ¡Es un tronco, un petardo! Ese mismo que figura en el equipo ideal de la Bundesliga y que seguramente solo ha tenido suerte.

Seguimos aferrados en muchos aspectos de nuestra sociedad a que llegue un mesías con un báculo dorado y transforme nuestras vidas, es mucho más sencillo responsabilizar a otros de nuestro paso por la vida que cargarla en nuestros propios hombros. Cada seis algunos aún defienden ciegamente a su candidato que los sacará de jodidos para un sexenio después (o menos) pedir su cabeza por traición a sus ideales. “Nos conviene que gane tal diputado porque te podría jalar para algo” “Le hablamos a tu tío para que te eche la mano en su empresa y empieces desde abajo” son los proyectos profesionales y consejos vocacionales que siguen dando muchas familias.

El “Chepo” era el indicado para poner disciplina y corregir el camino del traidor del “Vasco” que se entregó en 2002 con los gringos y ocho años después con los argentinos. Se exige mano dura en el tricolor y disciplina pero ¡Cesemos a a Nestor de la Torre por exhibir a los pobres jugadores que tienen derecho a divertirse como cualquiera!, pero eso sí ¡A la hoguera Marco Fabián por fiestero!. ¡Viva Luis Fernando Tena y su medalla de oro!, No, tena no tiene la personalidad para ganarle a los gringos, Que venga el “Rey Midas” a convertir a Zavala en Pirlo a Aquino en CR7 y a Hugo Ayala en Varane, ¡Que decepción, no pudo en dos partidos completos, que incompetente! que se vaya antes de perder su segunda final de quince disputadas. ¡Que venga el “Piojo” capaz de hacer que Moisés Muñoz anote en el último minuto en Wellinton provocando para que todos festejemos en el aniversario del inicio de la Revolución Mexicana en el monumento a la independencia la cual consumó aquel príncipe extranjero que la historia oficial apenas menciona. El ‘piojo’ es más como nosotros, ‘chonchito’ ocurrente, simpático pero que no se le ocurra manchar la investidura tricolor defendiendo a su hija porque es el ejemplo de todo lo que los mexicanos somos pero no queremos ser. Entonces que venga Osorio, tipo preparado y disciplinado, sobrio pero que le baje a su ‘mamonería’ pues que no se le olvide que hay mejores en el mercado nacional. Lo más probable es que el colombiano a los ojos del aficionado termine como un incompetente mercenario, la incógnita será cuando.

Guardando proporciones matamos a Madero y crucificamos a Aguirre despreciamos a Maximiliano y exiliamos a Bora, llamamos “Loco” a Lavolpe y soñamos con Bielsa. Nos dejó de servir Carranza y desechamos a Vucetich, nos decimos libres del “Maximato” pero estamos bajo el yugo de Azcárraga, ¡Que muera Santa Ana pero ojalá algún día el futbol mexicano sea comprado por Slim!

Si el deporte es una expresión vital y el futbol el deporte más popular de nuestro país, entonces nuestro balompié es un reflejo que evidencia algunos patrones de conducta en la vida de los mexicanos que seguimos pretendiendo defender nuestra identidad sin definir ninguna, que queremos algo sin saber qué es pero lo queremos ya y que exigimos llegar a nuestro destino sin saber a dónde vamos, a seguir buscando que la Revolución, esa cortesana de 105 años de edad, nos haga justicia.

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