Nos han dicho que Estados Unidos no tiene raíces ancestrales, nos han contado que para establecer la cultura actual tuvieron que exterminar a todas las tribus de nativos americanos y que actualmente solo quedan vestigios de los pobladores originales de Norteamérica, es un error común. De hecho a la fecha hay más de 2 millones de nativos americanos aun viviendo en el territorio de las barras y las estrellas. 



La nostalgia imperialista es el concepto que explica como un grupo social después de someter a otro comienza a valorar las riquezas de quienes derrotaron. Al no significar ya una amenaza se comienza a poner atención en sus cualidades generando una especie de añoranza.

Esto mismo sucedió con la cultura norteamericana y sus orígenes, por ello durante todo el siglo pasado muchas de los elementos propios de la cultura actual deben su nombre a estas tribus en una especie de homenaje. Tenemos el ejemplo la Jeep Cherokee o incluso algunos helicópteros militares denominados Apache solo por mencionar algunos de los más representativos.

De igual manera las organizaciones y equipos deportivos tanto universitarios como profesionales siguieron esta tendencia y es asó como conocemos hoy en día instituciones como: los Indios de Cleveland, Bravos de Atlanta o Pieles Rojas de Washington sin embargo no todo esto es un cuento de hadas.

Los nativos americanos que sobreviven, sumados a algunos activistas, comenzaron un movimiento en la segunda mitad del siglo pasado en el cual reclamaban que esos “motes” cosificaban sus tribus llegando incluso a ridiculizarlas además de ser considerados racistas. En este sentido incluso varios han argumentado que por ejemplo la palabra “Redskin” (Piel Roja en inglés) es para los nativos lo que “Nigro” para los afroamericanos.

Las protestas tuvieron eco a tal grado que diversas organizaciones, sobre todo universitarias, decidieron hacer caso de los reclamos y modificar sus motes o emblemas, siendo uno de los más representativos el cambio de la Universidad de Stamford que paso de ser conocida como los “Indians” a adoptar el nombre de “Cardinals.

Este fenómeno continúa vigente en nuestros días e incluso en 2013 el tema llegó hasta el congreso donde algunos miembros de la cámara de representantes solicitaron nuevamente un cambio. En específico reclamaban la modificación del nombre de los Washington Redskins logrando incluso que el presidente Barack Obama se pronunciara a favor argumentando que si él fuera el presidente del equipo, lo cambiaría.

La NFL no se ha mantenido al margen e incluso el comisionado Roger Goodel se ha reunido con líderes de diversas tribus para escuchar su punto de vista al respecto y tal parece que, si tomamos en cuenta la tenencia, la desaparición de ‘Redskins’ como nombre del equipo de Washington se dé eventualmente a pesar de la postura de Daniel Snyder ,dueño de la franquicia, quien cree que se han ganado legítimamente el derecho de llamarse así como parte de la historia del deporte norteamericano algo que podría cambiar en el futuro cercano.

No obstante no todo es división.

Existe otro caso que nos demuestra que cuando las voluntades se unen pueden provocar consecuencias enriquecedoras para todas las partes involucradas. Florida State Unversity en su momento también estuvo en el ojo del Huracán al ser conocidos como los Seminoles, otra de las tribus de nativos americanos, sin embargo responsables de la universidad fueron a platicar y negociar con los líderes Seminoles para pedirles su punto de vista y anuencia para conservar el nombre llegando a un acuerdo. Las condiciones fueron FSU podría seguir usando el nombre de Seminoles siempre y cuando lo hicieran con dignidad y enalteciendo los valores e historia de la tribu.

De esta manera Florida State no tiene problemas de ninguna índole e incluso se puede observar una representación del Jefe “Osceola”, líder histórico de los Seminoles , antes de cada contienda deportiva, además de inculcar en sus competidores el orgullo por sus raíces y valores provenientes de la tribu ancestral.

Historia detrás de algo aparentemente tan inofensivo pero que impacta a millones y millones de personas en el mundo.

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