En los últimos años los deportistas colombianos han sorprendido al mundo conquistando alturas antes insospechadas para ellos. ¿Cómo le hicieron? ¿Y México?
El 3 de Noviembre de 2011 el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, firmó el decreto 4183 mediante el cual modificaba la estructura del deporte en su país inmóvil desde 1968. El Instituto Colombiano del Deporte adquiría un mayor rango al convertirse en el Departamento Administrativo del Deporte, la Recreación, la Actividad Física y el Aprovechamiento del Tiempo Libre; una institución con el alcance de un Ministerio de Estado.

Para efectos de una mayor comprensión entendamos que el Instituto Colombiano del Deporte, antes del decreto, era un organismo muy similar a nuestra Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) y la acción del ejecutivo colombiano la convirtió en lo que para nosotros sería una Secretaría de Estado.
Como por arte de magia los triunfos en la escena internacional comenzaron darse para la nación cafetera. En los Panamericanos de Guadalajara 2011 ganaron 87% más medallas en relación con su actuación en Río de Janeiro 2007.  Para los Olímpicos de Londres, no solo superaron por primera vez la centena de atletas dentro su delegación, sino que lograron 8 medallas, que pesan toneladas si consideramos que hasta antes de 2012 Colombia había ganado únicamente 11 en toda su historia olímpica. En 2013 recibieron en casa, los Juegos Mundiales, que concentran a la crema y nata de las disciplinas que no forman parte del programa olímpico y donde también dieron la nota al conquistar, solo en esta edición 31 metales, cuando desde 1985 solo habían logrado obtener 44 de ellos entre todas sus actuaciones. Y claro, tampoco podemos olvidarnos de la actuación de la Selección Colombia en Brasil 2014 que sigue retumbando en los corazones de todos los latinos.
De hecho en los Juegos Olímpicos de Londres Colombia se ubicó una posición por encima de México en el medallero y en los Panamericanos de Toronto 2015 los sudamericanos también superaron al deporte mexicano, por lo menos en cuanto a medallas.
Y es que mientras en Colombia el presupuesto deportivo sufrió un aumento de más del doble luego de la evolución de COLDEPORTES, la cámara de diputados en México decidió disminuir en más de 165 millones de pesos el presupuesto a la CONADE y los avances estructurales más significativos en materia deportiva con la modificación de la Ley Nacional de Cultura Física y Deporte han tenido que ver con la creación de un órgano de vigilancia para las Federaciones Deportivas Nacionales luego de quitarle el poder a la Confederación Deportiva Mexicana, excluyéndola del Sistema Nacional de deporte luego de que por años ambos organismos nunca trabajaron en conjunto.

Así de intrincado como suena es el presente del deporte nacional en donde tratamos primero de evitar el “mal hacer” que de diseñar el “bien hacer” provocando que los mayores avances sean que no existan retrocesos teniendo como resultado no solo una perspectiva pesimista de la actuación de los atletas mexicanos en las próximas justas internacionales, sino el riesgo de que, debido al desorden federativo y nula plantación de una política deportiva, México pueda sufrir una sanción desde el Comité Olímpico Internacional.
Una de las grandes ventajas de la nueva naturaleza deportiva de COLDEPORTES, además del aumento presupuestal, es la autonomía e independencia de la que goza; algo que para la CONADE es un sueño más que ´guajiro´. Si bien la debilitación de la CODEME significa un avance en este sentido, poco margen de maniobra le queda mientras sus destinos dependan de tantos” amos” y siga siendo administrada no solo por una Secretaría de Educación Pública, con 10 mil prioridades antes que el desarrollo del deporte y de la actividad física, sino por una Junta Directiva presidida por la misma SEP y en la cual las Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Secretaría de Relaciones Exteriores, Secretaría de Gobernación, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina Secretaría de Salud, Secretaría de Desarrollo Social y hasta la Procuraduría General de la República tienen voz y voto. Demasiadas manos y pocas ideas.
Quizá hasta aquí algunos se pregunten: – Pero si el decreto colombiano se firmo en Noviembre de 2011 ¿Por qué considerar los logros en los Panamericanos de Guadalajara como producto de la nueva estructura del deporte colombiano?- La respuesta la encuentro en el Manifiesto Democrático que uso el ex presidente Álvaro Uribe como su base ideológica cuando fue candidato a la presidencia para el año 2002 y del cual extraigo el siguiente fragmento:

“ La cultura y el deporte son puentes para hacer tránsito de una sociedad de masa hacia una auténtica comunidad de pueblo con lazos de solidaridad, sentido de pertenencia y responsabilidad frente a lo colectivo y público”

Así pues, identificamos que lo que se concretó en 2011 en Colombia no fue sino la formalización estructural de la visión de Uribe en torno al deporte casi 10 años antes y cuyos resultados vemos ahora en el escenario internacional. Una auténtica política de estado considerando al deporte como una actividad primordial en el desarrollo de una sociedad, una visión que en México pocos presidentes han tenido y que el actual parece tampoco compartir si tomamos en cuenta que el nombramiento del titular de la CONADE fue uno de los últimos que realizó luego de asumir el mandato, además de la disminución presupuestal previamente mencionada.
Claro que nada es absolutamente bueno, también ha habido quejas en la nación cafetera acerca del uso del deporte como instrumento de demagogia y acusaciones de despilfarro en la organización de eventos como el Mundial Juvenil de Futbol y los Juegos Bolivarianos y Mundiales además de señalamientos en torno a que el gran presupuesto del nuevo COLDEPORTES está únicamente destinado al deporte mediático y de alto rendimiento dejando de lado otras de las responsabilidades del Departamento Administrativo e incluso a deportistas que no garanticen resultados internacionales, no obstante, a 4 años de la firma del decreto 4183 el saldo parece ser más que positivo.

De nada sirven posturas mesiánicas carentes de la mínima diplomacia como la tiene Alfredo Castillo al frente de la CONADE, quien, además de exhibir una evidente soberbia, por momentos denota un franco desconocimiento de la reglamentación del movimiento Olímpico a nivel nacional.

Si el titular de la CONADE en verdad quiere limpiar a las federaciones deportivas debe de entender que con quien primero tiene que hablar es con la persona con la que aparece posando en su foto de perfil de Twitter y expresarle la urgencia de crear un plan de acción soportado desde ese nivel. No basta solo con hacerla de Maquiavelo sino demostrar una genuina estrategia para el desarrollo del deporte mexicano, algo que , hasta el momento, no ha hecho.

 

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