De nada sirven posturas mesiánicas carentes de la mínima diplomacia como la tiene Alfredo Castillo al frente de la CONADE, quien, además de exhibir una evidente soberbia, por momentos denota un franco desconocimiento de la reglamentación del movimiento Olímpico a nivel internacional.

Si el titular de la CONADE en verdad quiere limpiar a las federaciones deportivas debe de entender que con quien primero tiene que hablar es con la persona con la que aparece posando en su foto de perfil de Twitter y expresarle la urgencia de crear un plan de acción soportado desde ese nivel. No basta solo con hacerla de Maquiavelo sino demostrar una genuina estrategia para el desarrollo del deporte mexicano, algo que , hasta el momento, no ha hecho.

Queda claro que muchas federaciones deportivas en México operan desde hace años en la opacidad e irregularidad presupuestal, sin embargo por muy ‘valiente’ que parezca la estrategia de Castillo debe de entender que enfrentarse frontalmente al deporte federado traerá más perjuicios que beneficios al deporte nacional a corto, mediano y largo plazo. Esto no es Michoacán, ni los federativos son terroristas.

Algunos argumentan que bien vale la pena sacrificar una participación Olímpica con tal de limpiar el cochinero de las federaciones. Estaría de acuerdo si detrás del ‘golpe’ existiera una planeación sólida para el desarrollo del deporte mexicano lo cual, de momento, me parece utópico tomando en cuenta que, a diferencia de Colombia – nación con la que se quiere comparar Alfredo Castillo – año tras año existe desde el congreso una fuerte disminución presupuestal para el deporte nacional. Hoy, una sanción Olímpica significaría el ridiculo internacional, el retiro de mucha inversión privada al deporte y, como consecuencia, el final prematuro de proyectos y careras deportivas, además  de  un problema mediático que ya alcanzó a la Secretaría de Educación Pública (SEP), y que probablemente alcance a la Presidencia de la República la cual, dicho sea de paso, ya tiene suficientes.

Lo que debe de hacer Alfredo Castillo es entender que su ‘brillante’ idea no es nueva. Que tipos con mucha capacidad y mayor experiencia en la diplomacia deportiva como Raúl González y Nelson Vargas ya lo intentaron y fracasaron con proyectos muchos más sólidos que el actual.

Castillo debe trabajar en fortalecer al deporte dentro del proyecto de nación de su cuate Peña, aún tiene tiempo y desde ahí si puede, a través del Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva (COVED) meter paulatinamente en cintura a las federaciones irregulares, pero no será de la noche a la mañana como pretende sino con trabajo constante hasta el 2018.

Que quede claro, las intenciones de Castillo en torno a las federaciones no son en esencia malas, todo lo contrario. Lo malo es perder la guerra en la primera batalla por falta de estrategia  ante un ejército claramente más experimentado y poderoso.

Alfredo Castillo viajará en próximos días a Suiza para, básicamente, ser regañado por el presidente del Comité Olímpico Internacional y la lección la tendrá que comprender. A veces las respuestas no son tan complicadas y, en ocasiones, están tan cerca como debajo de la cama.

 

 

 

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