Dedicarse a la comunicación deportiva es un bendición pero también tiene una gran complejidad. Todo comunicador deportivo debe saber que va dirigido a expertos en el tema. La expresión ‘Cualquiera puede hablar de deportes’ es recurrente para denostar el trabajo de un profesional del micrófono deportivo  y ¿Les digo algo? en esencia tienen razón

El deporte es tan democrático y simple en su esencia que basta leer un encabezado  para emitir un juicio, en ocasiones sumamente acertado, de lo que acontece en las principales ligas, la polémica del momento o del que hacer de los más destacados personajes del ambiente profesional y amateur.

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Por si fuera poco estamos inmersos en una dinámica informativa donde prácticamente cualquiera puede influir en un respetable número de personas. La mayoría de los tuiteros constantes tienen por lo menos más de 100 seguidores  y solo requieren una idea y un smartphone , tablet o computadora para replicar un mensaje e impactar en un número de seguidores antes inimaginable. No solo eso, si quieren pueden generar archivos multimedia cada día con mayor facilidad y, si la constancia los acompaña, de la noche a la mañana convertirse en fuentes informativas, les toma un minuto. Yo  pregunto:¿Qué hubiera tenido que hacer hace 15 años un civil ajeno a los medios tradicionales de comunicación para llegar a 100 personas en un minuto?

Lo anterior ha provocado desde hace ya tiempo que la dinámica informativa cambie por completo; aunque se enojen los periodistas del ‘libro  de piedra’  la verdad es que en la práctica cualquiera puede ser reportero y la audiencia se está convirtiendo en fuente. De la fiabilidad, objetividad y veracidad hablaremos en otro momento.

Además, la audiencia ha dejado de ser pasiva, ahora puede interactuar con los periodistas, comunicadores, analistas y narradores (que no son lo mismo) y contactarlos directamente.  Incluso en algunos espacios ha tomado el papel de protagonista convirtiéndose en parte importante del contenido. No son pocos los espacios que se les dedica dentro de los mismos a la interacción con el público vía redes sociales. Como consecuencia: cada día el público consumidor de información deportiva es más activo y está mejor informado.

El verdadero problema es cuando los medios de comunicación no se dan cuenta de este aspecto. Algunos medios aún pretenden ser solo repetidoras de la información vista en otros canales. De nada sirve hablar frente a cámara de las noticias que se sabían desde ayer en la red si ofrecer nada extra.

Para quien quiera participar de manera influyente dentro de los medios de comunicación de la fuente deportiva a cualquier nivel vale la pena que se hagan la siguiente pregunta ¿Qué voy a decir yo que no pueda decir cualquier miembro informado de mi audiencia?, ¿Qué me convierte en un verdadero “especialista”?, ¿Qué diferencia tiene mi voz a la de un bolero, ingeniero, ejecutivo o juguero que son aficionados al deporte y no viven de esto?   

Los responsables de tomar las decisiones, sobre todo a nivel local, están evidenciando que viven en un mundo obsoleto.    Se está menospreciando a la audiencia la cual, hoy más que nunca, tiene el poder y tiene opciones. Los medios que sigan teniendo impostores en materia deportiva están condenados a desaparecer pues el público quiere contenidos interesantes y dinámicos; algo que no sepan, no información que ellos mismo puedan consultar en su  tablet.

Especialización, manejo de contenidos, versatilidad, visión y creatividad son algunos de los elementos que deben considerar quienes quieran tener contenidos deportivos exitosos. El profesional de la comunicación deportiva no debe solo conformarse con ser una enciclopedia de records, nombres y resultados – al final todo se puede encontrar en la red – sino que debe de esforzarse en ser un verdadero intérprete de la realidad deportiva tomando en cuenta toda la gama de enfoques que la componen; debe entretener e informar pero sobre todo,  debe presentarle a la audiencia todo un abanico de posibilidades y  enfoques para generar algo fundamental: La opinión pública.

Además, el comunicador deportivo no debe centrarse únicamente en señalar lo que está mal y lo que funciona como una especie de juez de hierro mentiroso El verdadero profesional de la comunicación deportiva tiene que ser responsable de comprender las causas de la información y la polémica para prever los efectos y realizar propuestas. Dejar únicamente de señalar y comenzar a actuar. O, por lo menos compartir, más allá de demagogias, una opinión sustentada  y realista de como deberían de acontecer las cosas. Debe de ser capaz de sustentar con hechos sus palabras, no son pocos los casos los cuales hacen saltar a un comunicador de los micrófonos a los escritorios y es ahí donde no puede sustentar con hechos lo que fue tan fácil de decir en su momento.

Hay que recordar siempre: Cualquiera puede hablar de deportes.

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